BIOGRAFÍA

Acerca de mi

Infancia

“Crecí rodeada de artistas. Quizás por eso empecé a dibujar y tocar el piano a los 4 años.

Mi madre, Ingeborg Stifter, nació en Austria, un país donde las artes plásticas están en todas partes, y donde la gran mayoría de sus habitantes ejecuta algún instrumento musical. Ella pintaba con acuarela, témpera y óleo. Mi hogar paterno estaba íntegramente decorado con sus obras y las de sus familiares.

Mi abuela materna, María Kratochwil, pintaba con acuarela y componía obras para cítara, que ella misma ejecutaba, sola o con músicos amigos.

Mi tío abuelo, Franz Kratochwil, diseñador gráfico, me inició en la acuarela. Hacía retratos y paisajes con esa técnica, con una velocidad y precisión asombrosas.

Mi abuelo materno Moritz Stifter, pertenecía a una familia que se dedicó e innovó en la industria textil durante varias generaciones. Ya en la Argentina , se entregó a la fotografía. Él revelaba sus propios rollos en blanco y negro, cuando tomar fotos era casi una excentricidad. Trabajó en el área de diseño editorial de la sección de huecograbado del diario La Nación , que luego se convirtió en La Nación Revista.

Luego de muchos años me enteré que su antepasado Adalbert Stifter, además de ser el “escritor nacional” de Austria, también fue acuarelista y profesor de piano.

Mi padre Walter era ingeniero, pero me transmitió su pasión por la música clásica, y la convirtió en algo indispensable en mi vida.

Un día, en Martínez, provincia de Buenos Aires, me encontré con la acuarelista Nelly O’Brien de Lacy. Ella había sido la profesora de mi abuela. Durante mi ejercicio como arquitecta y paisajista, ya había dibujado y pintado muchos croquis de mis diseños con acuarela. Con ese encuentro apareció la oportunidad de aprender a fondo dicha técnica. No lo pensé mucho, y rápidamente decidí convertirme en su discípula.” Irene Luedicke

Desarrollo

“En realidad las artes plásticas fueron mi primera vocación, pero quise hacer una carrera universitaria. Trabajé durante una década exclusivamente en arquitectura, aunque muy pronto incorporé el paisajismo y la decoración de interiores de viviendas, oficinas y locales. La práctica de la navegación a vela me acercó al diseño de interiores de veleros. De allí al diseño de objetos para interiores hay una distancia muy corta.

Durante un tiempo para mí el arte fue solo una actividad recreativa. Pero la gran libertad del artista me atrapó muy pronto. Finalmente el éxito en exposiciones y con el público, me llevaron a convertir el arte en mi actividad principal. Conocí a la acuarela desde el principio y muy pronto comencé a investigarla. Esta pasión ya dura unos 45 años y me llevó a desarrollar unas 40 técnicas inéditas y diferentes.

Actualmente produzco acuarelas originales, utilizo la tecnología digital para aplicarlas en la industria, y me apoyo en mi experiencia en arquitectura y decoración para integrarlas al entorno”. Irene Luedicke